Hace mucho tiempo una niña pequeña tenia un amigo. Era su mejor amigo. Jugaban juntos todos los días y cada día era un nueva aventura. Se juntaban en la tarde y no llegaban a casa hasta entrada la noche, siendo noche las 9, ya que, no olvidemos, eran niños pequeños.
Jugaban toda clase de cosas pero lo que mas les gustaba era salir en bicicleta. Se perdían la tarde entera andando por un cerro que había detrás de sus casas, al cual obviamente no tenían permitido ir pero que importaba iban igual.
Junto con otros niños, paseaban por las calles a toda velocidad, sin mirar si venían autos ni nada....niños imprudentes. Por supuesto que sus madres los retaban todo el tiempo para que tuvieran cuidado pero ellos sabían que tenían todo bajo control, andar en bicicleta era lo que mejor sabían hacer. La pequeña era buena pero su amigo era el mejor. Andaba sin manos calles enteras, en una rueda, saltaba, era un verdadero espectáculo verlo.
Cuando uno es niño piensa que todo puede durar para siempre, o al menos mucho tiempo, pero las cosas no siempre son así. Su amigo se fue. La gente se va por muchas razones, algunas buenas, algunas malas. Esta fue de las malas. Que tenía que ver su amigo con todo eso se preguntaba la pequeña. No tenía sentido, él no tenía nada que ver.
Por mucho que no tuviera que ver, él se fue y ella se puso muy triste y siguió triste por un tiempo.
Con el paso de los meses fue olvidandose un poco de él. Dejó de andar en bicicleta, ya no le parecía tan entretenido como antes.
Para su cumpleaños su papa le regalo una bicicleta nueva. Era genial, muy parecida a la de su querido amigo. Pero ella ya no andaba en bicicleta. Dijo muchas gracias pero la uso muy poco.
Una vez soño que volvía. Estaba tan feliz cuando lo vió. Corrio lo más rapido que pudo y lo abrazo. El sonreía.
Años despues su padre le preguntó porque no andaba en la bicicleta y ella respondió: No me gusta andar en bicicleta. Que poco sentido tenía esa respuesta ya que como sabemos a ella le encantaba. Pero ahora no, simplemente no le gustaba y no sabía por qué.
Un día, después de no haber andado en bicicleta en años, aparte de ir a comprar el pan en ella, se subió a una, y repentinamente recordo que le gustaba andar. Empezó a andar con mayor regularidad y a recordar a su amigo mas a menudo. Si bien recuperó su gusto por la bicicleta, jamás volvió a ser tan entretenido como antes, cuando salía con su amigo.
A veces se encuentra preguntandose, como sería él ahora. Mas alto que ella probablemente ya que de niños le ganaba al menos por media cabeza y eso que era un año menor, además recordemos...la niña era pequeña. Ojalá no tuviera ese corte de pelo que solía hacerle su mama, ese típico que parecía como si le hubieran puesto un gorro encima y y le cortan todo lo que sobra.
Y aunque así fuera, creo que podemos estar seguros de que ella se alegraría mucho de verlo.
Ahora ella tiene muchos amigos, gente buena en la que confiar. No es un amigo lo que mas extraña sino a su viejo compañero de juegos, su compañero de bicicleta.Eso es algo que no ha podido volver a encontrar.
Estos ultimos días, por alguna razón, te he recordado bastante
martes, 22 de febrero de 2011
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